MEDITERRÁNEO Mediterráneo, orquídea embravecida. Cabriolé en tus orillas y en ellas junté mis agüitas menores con tus desnudas mareas. Mediterráneo, entre tus rizos y tus brazos refugié mi congoja. Mar enquistado en mi corazón, regreso a tu hocico marino, mullido cuando nace la noche, cuando la marcialidad de tus olas agranda la fisonomía del misterio. Me dulcifico, me siento rodeado de otra vida. La vida de la creación. Mar de arcilla, de vegetales traídos en brazos salobreños por sirenas sin canto, pero de corazón de espuma. En las arenas de tu vientre, confundidos y pringados, tu y yo fuimos a la vida que profundamente voló por las calles. Mar besucón, regreso a tu fiero refilón, a tu ventanal de luna blanca, esférica y brillante, como un anillo de fuego. Mar embravecido, amé por tus riberas de hierro, lloré entre tus rumorosas burbujas y entre tus manos transparentes sumergí el andariego viento del desamor . José Luis Miranda Cruz